Después de ti
Una excusa que no siente ni padece,
una vida que no tiene corazón,
un sinónimo de mí que no merece
ser un poco, más o menos, como yo.
Un sitagma nominal extraditado,
un exilio en la ultramar de las ideas,
una ola que jamás ha especulado
con el sueño de fundirse en la marea.
Un gramito de locura por favor,
que no estamos para lunas eclipsadas,
una pupila que escupa el desamor
al compás de la explosión de tu mirada.
Un perfume de canela porque sí,
una esquela bajo el polvo enamorado,
un espacio entre "estas ganas de morir"
y "estas ganas de morirme aquí, a tu lado".
Un pasado tatuado con saliva
y un permiso para ser libre en el cielo,
un Señor que me convence desde arriba
de que abajo todo es sal o caramelo.
Un trabajo sin permiso de tristeza,
una pieza que faltaba en otra vida,
una herida que se pierde en mi cabeza
y que encuentra, a duras penas, la salida.
Un terrible malestar de contrabando
y un milenio para no desmerecer,
unas alas de juguete, y voy volando
a jugar sobre tu cuerpo de mujer.
Un silencio, o tal vez dos, por bulerías,
un pecado tan confeso como el sol,
que no sabe conquistar a un mediodía,
pero intenta convencerle de su amor.
Un poquito de lo mucho que buscamos,
el reclamo de lo mucho que perdí,
un suspiro de metal sobre las manos
y un diluvio universal después de tí.
A Piedad.
Madrid, antes de todo.
una vida que no tiene corazón,
un sinónimo de mí que no merece
ser un poco, más o menos, como yo.
Un sitagma nominal extraditado,
un exilio en la ultramar de las ideas,
una ola que jamás ha especulado
con el sueño de fundirse en la marea.
Un gramito de locura por favor,
que no estamos para lunas eclipsadas,
una pupila que escupa el desamor
al compás de la explosión de tu mirada.
Un perfume de canela porque sí,
una esquela bajo el polvo enamorado,
un espacio entre "estas ganas de morir"
y "estas ganas de morirme aquí, a tu lado".
Un pasado tatuado con saliva
y un permiso para ser libre en el cielo,
un Señor que me convence desde arriba
de que abajo todo es sal o caramelo.
Un trabajo sin permiso de tristeza,
una pieza que faltaba en otra vida,
una herida que se pierde en mi cabeza
y que encuentra, a duras penas, la salida.
Un terrible malestar de contrabando
y un milenio para no desmerecer,
unas alas de juguete, y voy volando
a jugar sobre tu cuerpo de mujer.
Un silencio, o tal vez dos, por bulerías,
un pecado tan confeso como el sol,
que no sabe conquistar a un mediodía,
pero intenta convencerle de su amor.
Un poquito de lo mucho que buscamos,
el reclamo de lo mucho que perdí,
un suspiro de metal sobre las manos
y un diluvio universal después de tí.
A Piedad.
Madrid, antes de todo.


3 Comentarios:
Well done!
[url=http://jjcshmoi.com/jkfs/hvrv.html]My homepage[/url] | [url=http://lakcoqgr.com/csan/xbyi.html]Cool site[/url]
Great work!
My homepage | Please visit
Great work!
http://jjcshmoi.com/jkfs/hvrv.html | http://mozwxbqa.com/skbp/lmxf.html
Publicar un comentario en la entrada
<< Bitácora